Polidramas

¿Poliamor o permiso?

Hola. Desde hace poco tiempo mi pareja y yo abrimos la relación y todo bien porque tiene otra novia y no tuve complicaciones. A penas le comenté de que quiero empezar a salir con otro chico y se ofendió y peleamos, al final resultó que su más nuevo acuerdo dice que no me va a «dar permiso» de tener novio. Que novias las que quiera pero con hombres lo olvide. ¿Qué hago? ¿Me acoplo a su «acuerdo»? ¿Cómo le hago entender que este chico de verdad me llama la atención bien?

¡Hola! Antes que cualquier cosa, muchas gracias por escribirnos. Nos alegra mucho que hayan decidido abrir su relación y como en todo, empieza un proceso complicado y duro por el que toda pareja va a pasar, ya que empezarán a salir problemas que en otros momentos parecían pequeños o no importaban, justamente como el que comentas. Muchas parejas incluso recurren a procesos terapéuticos y redes de apoyo para poder hacer esa transición (y nosotros lo recomendamos 100%)

Es común que en las nuevas parejas poliamorosas o no monógamas se den cierta clase de restricciones de entrada para poder «manejar» de una mejor forma la situación o de maneras menos agresivas o dañinas para los involucrados, sin embargo si algunas de esas cosas se «mantienen» o por cómo se plantean, coarta la libertad básica de la otra persona, es hora de replantearnos si estos acuerdos o restricciones son correctas y para que nos sirven. Se ve mucho sobre todo en parejas heterosexuales que empiezan a experimentar, que particularmente los hombres «permitan» que sus novias tengan parejas homoeróticas, y esto tiene dos razones.
Por una parte las mujeres somos vistas como objetos sexuales, y el eros social nos dice que dos hombres juntos son desagradables mientras dos mujeres siempre son bienvenidas porque el placer de estas dos mujeres siempre está servido para el ojo heterosexual. Basta darse una vuelta por el buscador de google para que en «lesbianas» nos den estos resultados pornográficos o visualmente explícitos de dos mujeres juntas esperando por un hombre o mostrándose a un hombre. Esta hipersexualización permite que se asocie como un bien o una ganancia para con ellos.
Por otra parte, hablando de una situación afectiva, a las mujeres, al no verse como iguales, sienten menos riesgo de «perder» el afecto de sus parejas en una relación con otra mujer. Literalmente sienten que no es «competencia» (y aunque es verdad, no somos competencia, tampoco va por el lado en que ellos lo entienden) ya que nos explica un problema más grande: El que tengas una relación con otro hombre y eso cause un conflicto nos habla más de cómo él se relaciona con otros hombres, la idea que se tiene del amor y el cómo se relaciona para contigo. A lo mejor es momento de que tu pareja empiece a revisar los conceptos que tiene de sí mismo y de otros hombres y cuál es la diferencia real (además de los genitales y la identidad, claro) respecto al género de tus parejas. Probablemente esto esté confrontando algún rasgo de la masculinidad aprendida o heredada que se siente en riesgo y la única solución para ese tipo de situaciones es que enfrente ese miedo y replanteen lo que para ustedes significa el amor y los vínculos, así como el reestablecimiento de acuerdos, más que restricciones.

Si bien, no elegimos «quién nos gusta» sí podemos elegir con quién nos compartimos y si es parte de ti, tu decisión, convicción y deseo poder relacionarte con otras personas, entonces no hay nada que deba detenerte. No tienes que pedir permiso de ser quien eres y relacionarte con quien mejor consideres, y es algo en lo que tu pareja tendrá que aprender a confiar. Las relaciones no son desde un estrato de «Yo sí sé y tú no» porque es el mismo trato jerárquico que recibimos culturalmente de los padres, sin embargo las relaciones «de pareja» o los vínculos sexoafectivos en general, consideramos deben ser lineales y equitativos: es decir, nadie tiene poder sobre nadie, y más bien deciden compartirse con el otro.

Sobre si accedes a su «acuerdo» o no, es algo que queda en nuestra decisión, lo que podemos decirte es que si lo aceptas, sería ideal que pensaras si eso te hace bien, encaja con lo que quieres y si tiene una dirección. Es decir, si ese acuerdo tiene como propósito que «se acople» y tenga una fecha de caducidad, está súper bien, pero si será el parámetro bajo el que va a funcionar su relación y tú no te sientes cómoda, tarde o temprano terminarás violando ese acuerdo porque choca con tus convicciones.

Lamentablemente el que tu pareja «entienda» que tú quieres algo bien con alguien más no es parte de tu trabajo ni algo en lo que tú puedas tener ingerencia. Pero bastará de pronto con aprender que en el poliamor, todos estamos de acuerdo con tener nuevos y variados vínculos y que los vínculos de nuestras parejas no tienen que agradarnos, porque con quien tienen la relación, no es con nosotros.

Ojalá te seamos de ayuda.

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