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Monogamia y no monogamia en las relaciones lésbicas

  • Sapataria Radical

Para comenzar ¿Qué es monogamia?

Monogamia es una herramienta de dominación patriarcal que, conjuntamente con otros mecanismos, estructuran la sociedad. En un contexto de una sociedad en que hombres explotan y subyugan mujeres, el concepto de la monogamia es esencialmente heterosexual, porque este fue criado para someter mujeres y solo mujeres a relaciones exclusivas con un hombre. La monogamia tiene la intención de controlar la sexualidad y las capacidades reproductivas de la mujer y asegurar la legitimidad de la paternidad, cuya relación hijo-padre no es tan visible como en la maternidad. Criar hijos de otros padres no es interesante, ni económica ni socilamente (para el mantenimiento del poder masculino), entonces ¿cómo garantizar la herencia masculina? Restrinfiendo cualquier otro tipo de realción entre las mujerees, garantizando que ellas sean penetradas por sólo un hombre que busque la paternidad. La monogamia nunca se aplico a los hombres. A ellos nunca se les han restringido sus deseos.

La monogamia garantiza, también, la superioridad de los maridos sobre las esposas, con la explotación en forma de trabajo doméstico y cuidado de los hijos, la enajenación del derecho al aborto, por la exclusión de la mujer de los espacios públicos y su encarcelamiento en los espacios privados, por la dependencia emocional y financiera a la que la sociedad nos somete, entre otros. Ella es crucial para mantener el sistema, una ramificación importantísima de la heterosexualidad obligatoria, y debe ser problematizada y guiada.

Pero necesitamos guiar la monogamia de la manera correcta. Tras las olas feministas, la amenaza antipatriarcal llevó a los hombres a crear medidas de apaciguamiento que incluían la distorsión liberal de los patrones feministas. El liberalismo está en el feminismo hasta el día de hoy y sirve a los hombres, distorsiona temas importantes y lleva a las mujeres a abusar, más de lo mismo, a reinsertarse en la norma patriarcal creyendo que fueron liberadas. Esto ocurre en muchas áreas, y la crítica de la monogamia es una de ellas.

En lugar de hablar de la dominación masculina y la heterosexualidad obligatoria, nos encontramos hablando de amor libre y contrato sexual. Nos vemos hablando de sentimientos de posesión sin el detalle crucial de quién posee a quién, esa posesión es de una clase sobre otra y no es específica de los individuos. El discurso del amor libre hace que las mujeres crean que están oprimiendo a sus parejas por estar en una relación monógama, o que están reproduciendo un sentido de propiedad que es esencialmente masculino. Estas mujeres piensan que están recortando una libertad de sus parejas que nunca ha sido recortada. Y estas mujeres terminan cediendo, sus inseguridades y traumas se lanzan bajo la alfombra en nombre de una reflexión extremadamente liberal. Destruye a las mujeres y es más interesante para los hombres.

La revolución sexual y la política del orgasmo fueron las primeras distorsiones importantes que sufrió el movimiento feminista en favor de los hombres, y el discurso de la no monogamia o el amor libre queda atrás cuando establece una supuesta conexión entre la libertad y el sexo. En el momento en que nos llevan a creer que tener sexo con todos es ser libre, o alcanzar la libertad, independientemente de nuestras especificidades, nuestra seguridad física y emocional, nuestros traumas, nuestra dificultad patriarcal de decir no, es muy fácil de entender. Las mujeres creen que están recortando la libertad pidiendo exclusividad. Y este discurso es la puerta de entrada al abuso, la culpa, la manipulación y la violencia.

Dicho esto ¿Cuál es la relación entre la monogamia y la lesbianidad? Ninguna.

Cada relación lésbica es antimonógama por definición, ya sea exclusiva o no, porque cualquier relación entre mujeres va en contra del principio básico de la monogamia, que es heterosexual y patriarcal. Ni la monogamia ni la no monogamia son conceptos aplicables a las lesbianas, independientemente de cómo se establezca la relación. Es necesario, antes de cualquier reflexión, dejar de establecer estas relaciones inmateriales. Decir que una relación lesbiana es monógama es incoherente en su esencia, ya que consiste en atribuir una herramienta de dominación patriarcal de hombres sobre mujeres a una relación entre dos mujeres. Esto no quiere decir que la exclusividad o la no exclusividad sean necesariamente «mejores opciones» en una relación lésbica, solo que es importante nombrar a los novillos antes de reflexionar sobre el tema. De ahora en adelante, no se habla más de monogamia.

Existen relaciones lésbicas mínimamente sanas, únicas y no exclusivas, así como relaciones dañinas de ambas dinámicas. Es posible que una relación no exclusiva sea saludable si las inseguridades y los traumas de las mujeres en tal relación se toman en cuenta y se priorizan en detrimento de cualquier tema relacionado con el sexo. ¿Por qué digo eso? Debido a que el discurso del amor libre nos ha cooptado, y solo es posible hablar de una relación sana y no exclusiva en el momento en que nos deshacemos de ella por completo y de la sobrevaluación del sexo que viene en el paquete. Del mismo modo, una relación única debe desentenderse de las prácticas monógamas que a menudo se naturalizan para ser saludables

Una relación sana y cuidadosa es aquella en la que la integridad emocional y física de los demás se coloca por encima de nuestros deseos, sexuales o no, y que la reciprocidad está alli (esto aplica con o sin exclusividad) En ningún caso, nuestros deseos valen más que la integridad física o emocional de las mujeres, tanto tuya como de las otras. Dar prioridad a esto pasando por encima de lo que quieres es la base de la atención, siempre y cuando nos ocupemos de nosotros, y nos tomemos en cuenta. No se trata de anularnos, sino de aprender a priorizar. Los límites así se vuelven tenues.

El debate sobre la no exclusividad de las lesbianas debe dejar de replantearse sobre una supuesta propiedad y comenzar a hablar sobre la inseguridad de las mujeres lesbianas pisoteadas bajo el patriarcado. Debes detenerte con la psicosis de nombrar las relaciones lesbicas con conceptos patriarcales. Dejar de pensar que tener relaciones sexuales con otras personas es expresar la libertad de alguna manera o que tener relaciones sexuales con una persona es encarcelamiento. Debes dejar de demonizar las relaciones lesbicas exclusivas como inherentemente malas, opresivas o problemáticas. Y debe comprender que para las mujeres negras y pobres, la relación exclusiva a menudo es sinónimo de dedicación, seguridad y estabilidad que nunca han tenido en la vida. Que para la mayoría de las mujeres con problemas de autoestima, la inseguridad alcanza niveles inimaginables simplemente pensando en la idea de una relación no exclusiva.

El formato de la familia tradicional no es saludable, pero esto se debe principalmente a que este formato es principalmente heterosexual. Dentro de la sociedad patriarcal y capitalista, sería muy difícil construir un núcleo familiar no exclusivo que ofreciera seguridad financiera y emocional. Podemos discutir cómo cambiar esto, ¡y deberíamos! Pero no debemos ignorar la realidad material en la que estamos viviendo, y no podemos exigir que las mujeres en situaciones de vulnerabilidad apliquen estos conceptos teóricos en detrimento de su seguridad. La reducción del daño es parte de la política feminista.

Discutamos a não-exclusividade lésbica, mas não em cima desses termos tortos. Discutamos o cuidado dentro de qualquer relacionamento, e que o cuidado venha antes do sexo.
E, mais que tudo, nos esforcemos pela saúde de nossos relacionamentos: eles são chamas num mundo de cinzas, e precisam ser cultivados e reverenciados. Mulheres amando mulheres são uma ferramenta antipatriarcal poderosíssima.

Discutamos la no exclusividad lesbica, pero no sobre estos términos torcidos. Discutamos el cuidado dentro de cualquier relación, y el cuidado antes del sexo.
Y, sobre todo, esforcémonos por la salud de neustras relaciones: son llamas en un mundo de cenizas y deben ser cultivadas y veneradas. Las mujeres que aman a las mujeres son una poderosa herramienta antipatriarcal.

Este texto fue escrito en 2015 y traducido desde la página Medium, da click aquí para leer su versión original.

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