Poliartículos

Monogamia o monoamor

Estamos muy acostumbradas a llamarle monogamia a toda relación bígama pero ¿todas estas relaciones son iguales?

Necesitamos recordar que la Monogamia se establece desde un régimen político-económico y es el hijo resultante de los contratos sociales de intercambio de bienes y servicios.
Es decir, tú le cambiabas a tu hija y una dote por alguna tierra y/o el respaldo de la familia con la que se unían. Así crearon imperios más grandes e incluso en la actualidad sucede con cargos políticos e incluso negocios que se unen.

Además de todo el sistema de género que se estructura desde el trabajo de cuidado, acompañamiento, doméstico, emocional y de maternaje desde las mujeres.

En sentido afectivo, tenemos la monogamia para asegurarnos de alguna forma que la persona con la que estamos se compartirá únicamente con nosotras, dando exclusividad sexual, mental, emocional, económica y práctica sobre la pareja. Tiene toda la carga del amor romántico y la entrega total del ser hacia la otra persona.

Es una forma sistemática de fiscalizar el amor de las personas y al mismo tiempo, de tratar sus libertades como propiedad, perdiendo entonces (y de manera indirecta) la mayor parte del concepto de autonomía.

Necesita ser bilateral, es decir: que ambas personas se comprometan a estar solo con la contraparte «hasta que la muerte los separe»

En resumen, sería: Estamos juntos y por lo tanto no podemos estar con otros; lo dice el contrato.

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Por otra parte, el monoamor tiende hacia el otro lado de esta dinámica bígama: pretende que nos hagamos cargo de nuestra autonomía y por lo tanto la de la contraparte.

Es una propuesta que nace de la conciencia de la dimensión del amor romántico y trabaja por desarticular estos paradigmas: particularmente sobre las exclusividades que la monogamia estructura.

Requiere el trabajo de cuestionamiento sobre el por qué queremos relaciones diádicas, desde dónde las estamos estructurando, qué necesitamos y ofrecemos para que estas funcionen, pero sobre todo el replanteamiento donde el estar juntos no nos hace ser uno mismo.

Es además una posición política desde lo personal: yo quiero estar contigo y acepto que estés conmigo, independientemente de si tú en algún momento decides estar además con alguien mas. MI voluntad es estar contigo, sabiendo que puedo desarrollar relaciones significativas con otros en el mismo canal. Elijo no hacerlo.

Al ser un enunciamiento desde lo personal, no requiere bilateralidad, ya que entendemos que la posibilidad de estar con más personas existe para las dos partes implicadas.

Desde aquí se plantea: Estoy contigo porque lo elijo, incluso si tú decides estar con más personas al mismo tiempo.

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Desde acá me surgen un par de preguntas que podrían ayudarnos a plantearnos el monoamor:

¿Queríamos la monogamia para estar solo con una persona o para que esa persona estuviera solo con nosotras?

¿Espero que la persona que esté conmigo se dedique a mi y por lo tanto yo a ella?

¿Qué tanto de nuestra relación y nuestro ejercicio del amor en una relación atenta a nuestra autonomía?

Quién sabe, en una de esas eres monoamorosa más que monógama y no lo sabías.

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