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Me quiero, me cuido, me arraigo

Muchas veces cuando preguntamos tanto en foros como en grupos sobre las cosas que hacemos para cuando tenemos celos o emociones que no sabemos gestionar, resulta que todos saben cómo hacerlo pero nadie sabe cómo explicarlo. Y esto se debe a dos cosas: Cada persona tiene una forma particular de lidiar con las emociones y por lo tanto, para enfrentarlas Y por otro lado, no sabemos que las cosas que hacemos, que parecen simples son en realidad las que nos ayudan a mantenernos en control de nuestras emociones y reacciones.

Aquí te queremos dejar algunas actividades de arraigo emocional y mental para apoyarte a encontrar herramientas de gestión que se adecuen a tus capacidades y necesidades como una especie de botiquín de emergencias.

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Pies de elefante

Este ejercicio es especialmente funcional cuando acabas de recibir una noticia que te desequilibra o intranquiliza. Sientes cómo los nervios de tu cuerpo se crispan y que incluso puedes empezar a temblar y tus piernas empiezan a sentirse débiles.

Levántate y en tu lugar empieza a dar pasos iniciando por muy queditos hasta más fuertes, ejerciendo suficiente energía (¡sin que te lastimes!) para que suenen como la marcha de la ceremonia de bandera.

Esto hará que concentres tu energía en tus pies y redirijas tu atención en tu cuerpo para recuperar el dominio de tu cuerpo y poco a poco distanciarte del primer impacto y poder controlar tus emociones de una mejor forma. Al mismo tiempo, este tipo de ejercicios se vincula a la sensación de seguridad. Después de realizarlo, te sentirás no sólo con la mente más clara, sino con mucha más confianza en lo que estás pensando, sintiendo y en cómo lo dimensionas.

Lo verdadero, lo real y lo que corresponde

¿No te pasa que a veces empezamos a tener ideas bien extrañas y alocadas respecto a una situación en la que estamos en blanco? Es la manera en la que funcionan los celos: empiezas a rellenar con imaginación y suposiciones aquello de lo que no tienes información.
Para este ejercicio te será necesario tener un papel a la mano, pluma y tiempo para dedicarte.

Dibuja un diagrama de Venn (como los círculos que están aquí arriba) y en uno de ellos escribe todas esas cosas que estás generando que no sabes si son reales pero que igual imaginas o asumes que están pasando. A esto lo llamaremos «Lo verdadero» Es algo que está allí en tu cabeza, puedes sentirlo y analizarlo pero no necesariamente está pasando fuera de tu cabeza.

En otro de ellos, escribe aquellas cosas de «lo verdadero» que sabes con certeza y que puedes comprobar: hacer este filtro nos ayudará a dejar de producir ideas que nos lastiman y concentrarnos en cosas en las que tenemos certeza, para asirnos de ellas y no alimentar la incertidumbre. A esto llamaremos «Lo real»: Todo aquello que está en tu cabeza y simultáneamente está pasando fuera de ti.

En el último escribe aquellas cosas de «lo real» que está en tu poder modificar en positivo para ti respecto a esta situación. A esto llamaremos «lo que corresponde»
Este apartado nos ayudará a detectar con mucha claridad qué es lo que nosotros podemos hacer para mejorar nuestra relación con esa incertidumbre y desde dónde podemos empezar a hacer una revisión de coherencia con lo que sentimos, pensamos, necesitamos y detectar desde dónde vienen los pensamientos que nos están llevando a rellenar con imaginación esos huecos.

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Manos mágicas

Si tienes poco tiempo, mucho estrés o nervios y no puedes tomarte un espacio sólo para ti, este ejercicio es ideal. Mantente en tu lugar y respira profundo, poniendo la vista en un lugar donde puedas mantenerla sin esfuerzo y frota las palmas de tus manos en tus muslos. Concéntrate en la sensación que tienes en las manos, el calorcito que se siente y la textura de la ropa.
Cuando estén calientes tus palmas, colócalas frente a tu cara despacio y concéntrate en la sensación que tienes.

Este ejercicio te permite distraer tu mente de aquello que te causa dicho estado de estrés. Es una forma de «resetear» tu estado actual para poder regresar a un estado de claridad y digerir lo que está pasando.

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Respirar para continuar

Antes de un ataque de pánico, de ansiedad o después de un susto enorme, uno de los síntomas más frecuentes es la incapacidad de respirar correctamente.
En estas situaciones, nuestra respiración se vuelve superficial y agitada, ya que el cuerpo se prepara para huir, sin embargo no siempre estamos en un peligro de la magnitud en la que nuestro cuerpo reacciona.

Para este ejercicio, necesitamos que te sientes en el suelo o una superficie fría. Coloca tu puño cerrado sobre la boca del estómago y la palma de tu otra mano, sobre el puño. Intenta respirar tan profundo que tu mano se levante solita, concéntrate el la manera en que el aire entra a tus pulmones y estómago. Realiza este ejercicio al menos durante un minuto después de lograr mover tus manos.

¿Cómo ayuda este ejercicio? Ya que las respiraciones profundas no pueden realizarse en un estado de alerta, con lo que tu mismo organismo estará relajándose y enviando una señal a tu cerebro donde lo existe un peligro como el que está percibiendo. Recuperar el control de tu respiración es también recuperar el control de ti.

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Lo que sé

Hay ocasiones en que las emociones son tan intensas que nos cuesta trabajo entender qué está pasando alrededor: nos confunde, abruma o empieza a generarnos miedo y desesperación.

En estos momentos necesitarás reapropiarte de tu percepción, así que el ejercicio será simple: Necesitas enumerar diez cosas similares que sean absolutamente verdad y tengan un vínculo directo contigo.
10 Clases que más me gustaban en la preparatoria
10 playeras que tengo
10 nombres de personas que son cercanas a mi.

Recordar estas cosas activarán el área del cerebro de la memoria, lo que hará que se distraiga de las sensaciones y los pensamientos aleatorios o que se bifurcan, ayudándote a «volver» a un estado donde seas capaz de mantener la calma y la perspectiva de lo que está sucediendo.

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Los pequeños detalles

Este ejercicio es similar al anterior, sólo que en lugar de contar cosas, se trata de describir paisajes, momentos o escenas lo más completas que puedas. Ya sea un recuerdo de tu infancia, lo que hiciste hoy en la mañana, cómo tienes organizada tu encimera o la escena crítica de tu película favorita: El propósito es que puedas atraer la atención de tu cerebro por completo en algo que puede controlar para darte una sensación de seguridad y poder percibir todo en una dimensión más cercana a la realidad.

En general lo que hacen estos ejercicios es cortar el impulso emocional para redirigir la atención de tu cerebro a algo que puede controlar, y a partir de ello facilitar la exposición voluntaria ante la situación que te causó el estado de estrés.

Sin embargo es necesario recalcar que aunque aplaudimos, agradecemos y reconocemos el esfuerzo que haces de manera individual, también es importante que puedas asesorarte con un profesional de salud mental para poder complementar un diagnóstico que te brinde todo el conocimiento de lo que estás atravesando y por lo tanto, herramientas con las que puedas resolver y enfrentar lo que estás viviendo.
También es importante que si lo consideras necesario, asistas a grupos de apoyo y acompañamiento que puedan asesorarte de manera más exacta.

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