Polidramas

¿Infidelidad o no monogamia?

Siempre he sido o mas bien siempre me han impuesto la monogamia, yo siempre estuve mas obligada que queriendo pero bueno, resulta que llevo un año de casada, y en estos días he salido con un compañero de trabajo, y la hemos pasado muy bien, salíamos en plan amigos pero ahora las cosas ya están pasando a otro nivel, yo no niego mis sentimientos y no me cierro tampoco a tener algo con él, por que me gusta e incluso ya nos hemos besado ( fue muy bello ) él sabe que estoy con alguien y aun así aceptó, el problema es que lo comente con unas amigas digamos muy cercanas y todas me tacharon de infiel, de como mi marido perfecto es un pobre y yo soy una loca que busca perder al amor de su vida por unos besos, y la cuestión es que no me sentí mal, ni me dio cruda moral, al contrario me sentí mejor y con mas ganas de hacer cosas con mi marido en plan salir y así gracias a la frescura y desestrés que tuve con el otro chico, mi marido es de las personas que dice que si me beso con otro o algo termina conmigo, y yo no quiero perderlo, a ninguno de los dos, y también quiero ser honesta con ambos, yo no quiero una relación formal con el otro chico, pero me gusta salir con él y pensar cosas totalmente diferentes a las cosas que hago y/o pienso con mi marido, espero me puedan aconsejar, no me siento mal por estar con mi compañero, me siento mal que la carga moral y ética que la sociedad me impone me haga dudar de mis propios deseos e ilusiones

¡Hola! Nos encanta que te hayas acercado con nosotras para poder platicar sobre esto. Nos gustaría tocar muchos puntos lo más breve posible, esperando que te sean de ayuda.

Estamos de acuerdo que el pensamiento monógamo se nos es inculcado desde que estamos muy pequeñas y hacen del matrimonio, el amor diádico y lo hacen ver casi como si fuera una sola meta para todas. Y nada más equivocado. Parte de la manera en que se nos norma no es solamente de manera aspiracional («un día te casarás, un día tendrás la vida feliz y plena») también es a partir de la coacción: «si no dices/haces esto de esta forma, entonces eres una puta, una fácil, pierdes tu valor» entre muchas otras cosas. Estas formas de coacción parecen sutiles, sin embargo son las que más nos forman, ya que nos desarrollamos, queramos o no, a partir de las visiones y perspectivas de los otros.

El generar vínculos con otras personas es casi en automático para muchas de nosotras y no tiene nada de dañino o malo. Tal vez la forma y el propósito con el que los tenemos, sí sería importante preguntarlo para estructurarlas de las mejores maneras y más sanas para todos. Está increíble que haya sido consensuado y tengan la capacidad de hablarlo y tenerlo claro, de poder manejarlo. Si eso a ustedes les funciona, entonces tal vez seleccionar con quién y desde dónde compartimos lo que vamos viviendo y decidiendo, sea parte importante de cómo lo vamos gestionando.

Respecto a la fidelidad: En esto sí, lamentamos tener que darle un poco de razón a tus amigas, aunque no en el sentido acusador. Una de las cosas que la monogamia da por hecho es el sentido de la fidelidad como aquello que no podemos romper o compartir con ningún otro, y precisamente se fundamenta en la idea del amor único y para siempre. Si bien es cierto que el tener relaciones simultáneas es solo un modelo relacional más de los muchos que existen, el problema acá es el ocultamiento y la omisión. Es un abuso afectivo o emocional, porque estás teniendo acciones e información que podrían cambiar el modo en el que se han estado relacionando, y este ocultamiento es para tener un beneficio; mantener su «amor» (por decirlo de alguna forma)
Tal vez lo mejor que podrías hacer es hablar con la verdad.
Sí, será difícil, será doloroso y complejo. Pero será mejor que solo creer que las cosas están bien, cuando en realidad no lo están.

Recordemos que parte del duelo en la infidelidad no es siempre el acto, y gran parte radica, en realidad, en la mentira y el secretismo.
Mientras no haya conocimiento y consenso de todas las partes, es infidelidad y abuso emocional.

Por otra parte, lo que experimentas del cero remordimiento, el reavivamiento del amor y la emoción, se le denomina NRE (New Relationship Energy) y es una consecuencia natural del enamoramiento en relaciones simultáneas, ya que reactivan la producción de químicos en nuestro cerebro y es una especie de «reset» mental y emocional. Esta sensación la tenemos también con nuevos amigos e incluso con familia que se integra: representan un cambio que nos ayuda a modificar y desatascar lo que estamos viviendo y el lugar donde nos encontramos. Muchas personas abren sus relaciones «para salir de la rutina» haciendo que las personas que recién se involucran sean una especie de agente de cambio por sí mismas. También necesitamos tener especial cuidado con esta situación, ya que depositar en el otro una responsabilidad de este tipo es injusto, por un lado podría provocar una secuencia de comportamiento utilitario de los otros y del otro, no cambiará nada sustancial y real de la relación base, donde tal vez sería el primer espacio que tendríamos que cuestionar. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Qué es una «relación formal o seria»? Hay que tener cuidado con las expectativas y con no estar usando a las personas como curita de cosas que tendríamos que resolver nosotros. Recordemos que los otros también son seres sintientes y pensantes, no saquitos relajantes. Y como tal, lo ideal es tratarlos con amor, claridad y honestidad. Pero también a nosotros mismos.

Nos gustaría tocar el tema, también sobre el concepto que tenemos de «perder» a las personas. Y es que es otro parámetro desde la monogamia. Es decir, la monogamia nos dice que las personas nos pertenecen en cuanto sellamos el pacto de la relación, llámese matrimonio, noviazgo o cualquier otro esquema que esté formado desde una díada. Uno de nuestros principales miedos al abrirnos a la no monogamia, es descubrir que el otro decide no estar con nosotros, y es que justo aquí está la clave: todos los modelos relacionales necesitan claridad, honestidad y acuerdos bien específicos. No para todos significa lo mismo cada cosa. Nuestro punto es que cualquier ruptura de acuerdos (implícitos o explícitos) trae de la mano la modificación de cualquier relación. Si es «para bien o para mal» es algo que solo la capacidad de gestión emocional de cada individuo y el plan de acción ha de variar dependiendo de cada uno de los involucrados.

Por lo tanto, es un trabajo enorme tener que ser claro con nosotros mismos, y después con el otro. Pero al tomar una decisión es casi inmediato saber que tendremos que afrontar las consecuencias de cada cosa que elegimos. Tal vez para ti la infidelidad no suponga mucho, pero para la otra persona es un total «Deal breaker» y lo único que podemos hacer para con el otro es acompañar hasta donde nos permita y ofrecer todas las respuestas pertinentes, útiles y honestas que podamos. Más que un «ya lo hiciste, ahora te chingas» Es un «¿Y tú qué necesitas?»
Esta claridad nos permitirá ver qué cosas son las trascendentes para cada uno y si aún después de dicha ruptura, podemos mantenernos acompañando al otro.

Lo que nos queda después de todo tipo de ruptura en este sentido es aprender a reestructurar nuestro pensamiento de amor y sus bases: ¿Por qué nos vinculamos? ¿Con quién? ¿Qué tenemos para ofrecer? ¿Qué podemos hacer? ¿qué no podemos hacer? ¿Qué no vamos a tolerar? Y reconstruir el aprendizaje histórico del amor: cuestionarnos y tal vez dejar de creer que el amor es una fuerza arrolladora que nos desmorona. ¿Y si el amor en realidad es una decisión consciente que tenemos todos los días?
Sabemos que se dice fácil y que es más complejo de lo que pareciera. Si hay algo más que podamos hacer para acompañarte en este proceso, déjanos saberlo.

Si quieres acercarte al tema, te recomendamos asistir a nuestras reuniones, puedes verlas acá

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