Poliartículos

Cuando el amor está en una balanza

  • Mariana Ramírez

Que todos discutimos y peleamos con nuestas parejas es una verdad universal e inamovible. Ningún vínculo es perfecto y en algún punto todos los desacuerdos del mundo son naturalísimos. Sin embargo en algunas situaciones o la fuerza arrolladora de algunas discusiones y emociones nos rebasan, pareciera que cada discusión o desacuerdo es el fin del mundo, si le sumamos el cansancio y desgaste que algunas situaciones pueden traernos (aquí haré énfasis especial en las relaciones con personas neurodivergentes o conflictos muy arraigados con el apego, que tienden a una demanda afectiva más grande) en nuestras experiencias de confrontación o resolución, pensar o hablar sobre nuestra relación puede volverse un terreno áspero.

Hemos visto que muchas veces cuando empezamos a dudar de nuestra estadía en una relación,  las personas te dicen «hay que poner en una balanza las cosas buenas y las malas, si las malas pesan más, entonces te vas»

Pero ¿es un método que de verdad funciona?
Es decir, estamos suponiendo, claro, pero poner en una balanza y medir o contrastar los «momentos buenos y malos» requiere en sí una polarización de las vivencias y que además está permeada de la emoción que estemos manifestando en ese momento. No permite que haya momentos malos que dieron buenos resultados. Ni momentos buenos que al final nos afectaron, no hay espacio para transiciones, ni para gamas de colores. Para esta medida todo o es, o no es.

También presume de alguna forma desobedecer al impulso que estamos teniendo al dudar de inicio, porque en el fondo, esa es la pregunta real: «Ya no quiero estar aquí, no soy feliz ¿porqué me estoy quedando?

La primer pregunta que me hice cuando volví a escuchar con una mente mucho menos viciada esto de «poner la relación en la balanza» me pareció no solo rudisimo, también una trampa súper eficaz para mantener a las personas atadas a algo que genuinamente ya no quieren, como la forma de alargar el amor hasta sus ultimas consecuencias, como si en toda relación debiéramos usar todo recurso antes de renunciar. Y entiendo que es algo que usamos para ver que no todo «es color de rosa» y que así como hay cosas malas, también hay buenas experiencias. Pero ¿cómo es el parámetro? ¿No también forma parte de la forma arbitraria de rendirle culto al amor que FUE y no a aquello que puede re-formarse aunque no necesariamente se manifieste como una relación de pareja? ¿Cómo darle su justo valor a cada recuerdo y no denostarlo ni ponerlo en un pedestal?

¿Cuantas veces hiciste eso en tu relación, en aquella que consideras la más sana aunque esta haya terminado? ¿Poner el amor en una balanza no es también, parte de un patrón de las relaciones que comienzan o están manifestándose nocivas o destructivas?

Aprendemos esto, a medir y contabilizar nuestro amor en función de «no desperdiciar nuestro tiempo y cariño en algo que es finito y no necesariamente va a salir bien» pero también del amor romántico, el amor para siempre y la imposibilidad de aceptar cambios, la renuencia a aceptar que las cosas ya no son iguales, la poca gestión emocional y las nulas herramientas de resolución de conflictos. Ese amor que nos dice que toda pelea vale la pena si se mantienen juntos pero al mismo tiempo todo está mal si ustedes no complementan perfectamente a quien acompañan.

Creemos que hay nuevas o distintas formas de hacer un check in de una relación, incluso en el malestar. Uno que no desafia ni significa per se la ruptura de una voluntad, sino el refuerzo de las mismas. Formas más amenas y menos incriminatorias. Maneras más gentiles que no nos brillan a quedarnos «porque en algún momento fue bueno o estuvo bien»
La discusión en sí.  Las validaciones de las perspectivas y experiencias. La revisión de acuerdos. Incluso el renunciar y decir adiós,  sin inventarnos herramientas de coaccion.

Y es que, tal vez todo se reduce a una pregunta que no siempre respondemos con honestidad:
¿Aún te quieres quedar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *