Poliartículos

¿Cómo elaborar acuerdos sin morir en el intento?

  • Mariana Ramírez

De las primeras preguntas que surgen dentro de las personas que comienzan a abrir sus relaciones monógamas al poliamor es ¿qué pasa con los límites, lo que quiero y no quiero, con lo que sueño, deseo y espero? ¿Qué hago con mis inseguridades? ¿Cómo logro acostumbrarme a esta situación?

Y es que reconocer que tenemos limites no resulta una situación sencilla para nadie: implica preguntarnos, mantenernos en observación, estar continuamente preguntando y revisando cosas que
1) Creíamos eternas
2) Consideramos necesarias en nuestras vidas
3) Nos enseñaron como estandartes inamovibles del respeto y la honestidad

Además, siempre que empezamos, andamos con la convicción de un lado y el miedo del otro. Miedo a lastimar y lastimarnos. A que todo salga mal. A que salga bien y luego salga mal. A que siempre salga bien y no sepamos gestionarlo. Empezamos a hablarlo con nuestro vínculo y ¡Pum! resulta que los dos quieren o esperan cosas diferentes de la misma situación.

¿Cómo mediamos esas cosas? Bueno, para eso sirven los acuerdos.

¿Qué es un acuerdo y para qué sirve?

Regularmente cuando pensamos en acuerdos, se nos viene a la mente una especie de contrato con el otro, como si de un matrimonio se tratara, en el que todo está escrito en piedra y al que lo incumpla, lo apedrean. Y no necesariamente tiene que ser así. Un acuerdo es algo que se establece mediante el diálogo en algo en lo que la pareja o los involucrados no logran estar de acuerdo porque o bien, tienen puntos de vista sumamente distantes o simplemente no se está listo para enfrentar ciertas situaciones.

Estos cuerdos de preferencia deben pensarse como una línea cautelar antes de pasar a lo siguiente: La manera en que marcamos el ritmo y los objetivos principales a trabajar tanto personal como colectivamente. Y teniendo eso en mente, entonces es -casi- obvio que estos acuerdos irán mutando dependiendo de cómo evolucionen las personas y las relaciones. Siempre podremos sentarnos, repensarlos, retomarlos, quitarlos, modificarlos. El propósito es que ambas personas puedan dar en medida de sus posibilidades y al mismo tiempo cubrir la necesidad básica que esté en juego dentro del acuerdo. Habrá ocasiones también, en la que los acuerdos sean la soga que una los dos polos en un punto donde si bien, no estarán precisamente felices, sí podrán sentirse tranquilos… idealmente.

¿Límites y acuerdos son lo mismo?

No. Los límites son aquellas cosas que sí son inamovibles y sirven para resguardar nuestra seguridad, intimidad e independencia: casi como el mínimo necesario para poder establecer un contacto emocional con el otro. Un acuerdo es algo que puede modificarse dependiendo de la situación y el momento que estés viviendo respecto a tus relaciones y cómo éstas fueron configuradas.

Un ejemplo de un límite sería:
-Bajo ninguna circunstancia tolero las agresiones físicas, psicológicas, sexuales y económicas.
-El uso de métodos de barrera en el ámbito sexual no es negociable

Los acuerdos suelen ser más en el sentido de:
Mi pareja aún no ha trabajado su miedo al abandono pero yo quiero poder no llegar a casa: El acuerdo hoy es poder llegar tarde a la casa uno o dos a la semana de manera individual pero no llegar aún no es posibilidad. Intentaremos esto por dos meses y re evaluaremos el plan.
Mientras por mi parte me comprometo a no faltar a casa aunque llegue muy tarde, mi pareja se compromete a trabajar respecto a su miedo al abandono. Este acuerdo se modificará únicamente en casos de emergencia.

¿Cómo estructuro un acuerdo?

¿Qué cosas te incomodan? ¿Cuales son las que te dan miedo? ¿Y a tu pareja?¿Cómo afecta eso en su relación?
Vamos a retomar el ejemplo de arriba y diseccionarlo, para poder ver de qué forma pueden elaborarse.


La primera es plantearse porqué es necesario ese acuerdo.
Yo quiero salir con otras personas y poder no llegar a la casa cuando se me antoje.
Mi pareja no tolera la idea de que yo no llegue a casa porque siente que la abandono.
Parece que aquí el problema está claro.

¿Cuál es el propósito?
Que los dos podamos tener la libertad de no llegar a casa y el otro sepa que estamos tranquilos, seguros y conscientes de esa decisión. Que el no llegar a casa no significa que no vamos a volver y podamos estar tranquilos con esa ausencia.
El propósito puede ser bilateral o unilateral. Este se adaptará a las necesidades de cada persona: las relaciones necesitan ser equitativas, no igualitarias.

¿Cuáles son tus propuestas?
Aquí se te pueden ocurrir miles de cosas en el mundo. Y el punto es que haya dos o más que puedan hacer clic para las dos partes. Que ninguna de las partes se sienta obligada o atada. Aquí cuenta sobre todo la voluntad.
-Se me ocurre que te avise dos semanas antes cuando voy a faltar a la casa
-¿Y si de tres veces que salgamos, dos son juntos y la tercera, los dos salimos el mismo día pero cada quién por su lado y no llegamos a casa?
-¿Tomar terapia sería la solución para los problemas de abandono?

¿Qué es lo que necesitas?
Este punto podrá definir algunos parámetros de acción sobre la flexibilidad de los acuerdos. Son las pautas mínimas para sentirnos respetados y tomados en cuenta.
Necesito poder salir con mis amigos sin preocuparme de que te sientas mal o abandonada
Necesito explorar mis deseos sexuales sin remordimiento por no tener tiempo
Necesito tener la capacidad de decidir sobre mi distribución de tiempo para mi y para estar con otras personas
Necesito la seguridad de que no me vas a abandonar por no llegar a casa un día

Esta parte es súper delicada: No hay que invalidar las necesidades de los otros sólo porque nos parezcan superficiales, no nos convenzan, sean diferentes a las nuestras o no logremos comprenderlas. Cada persona es diferente y su parámetro de acción será distinto.

¿Qué estoy dispuesto a ceder?
Sí, no siempre es fácil despojarnos de algunas cosas. Pero nos ayudará a mantener una sensación de bienestar en ambos sentidos. Usualmente esta parte es explícita para poder ejemplificar de una manera clara qué está trabajando cada persona. El poder verlo como un ofrecimiento y no como un sacrificio nos ayudará a mantener una perspectiva tranquila al respecto.
-Yo te ofrezco decirte siempre a dónde y con quién salgo.
-Te avisaré siempre que venga de vuelta a casa
-Te compartiré la ubicación de mi trayecto cuando esté en camino
Procuraré contestar tus mensajes siempre que tenga un momento libre y no implique una falta de respeto para el otro
Te ofrezco no estarte bombardeando con mensajes y llamadas a menos que sea una emergencia
No te obligaré a responder preguntas que no quieras o no estés listo para responder
Iré a terapia para comenzar a trabajar mi miedo al abandono y mis desapegos a tu presencia

¿Cuáles son las limitantes?
Aquí podemos aterrizar porqué sí y porqué no los matches de necesidades, ofrecimientos e ideas funcionan.
-Sí estaría padrísimo que salgamos los dos juntos el mismo día, pero los perros no pueden quedarse solos.
-Seamos realistas: no siempre podremos salir juntos, ya sea por energía, disposición o tiempos.

-El día que vamos a considerar es un lapso de 18 horas. Pasando de las 18 horas fuera de casa, ya cuenta como «faltar a casa»
Nos vamos a dar un tiempo de evaluación de dos meses o seis salidas de casa (lo que sea que suceda primero) para ver qué cosas sí sirven y cuales no.

¿Y las excepciones?
Siempre debemos tener en cuenta que por más que queramos tener bajo control las situaciones que nos rodean, esto es simplemente imposible. Así que hay algunas situaciones a las que debemos estar abiertos para modificar o saltarnos el acuerdo.
-Este acuerdo no será válido si tenemos familiares, amigos o somos acompañantes de una persona en hospital.
-En caso de que estemos a una distancia considerable que ponga en riesgo nuestra seguridad en cualquier sentido si tomamos camino a casa

Armen su acuerdo:

Mi pareja aún no ha trabajado su miedo al abandono pero yo quiero poder no llegar a casa: El acuerdo hoy es poder llegar tarde a la casa uno o dos días a la semana de manera individual pero no llegar aún no es posibilidad. Intentaremos esto por dos meses y re evaluaremos el plan.
Mientras por mi parte me comprometo a no faltar a casa aunque llegue muy tarde, mi pareja se compromete a ir a terapia para trabajar respecto a su miedo al abandono y confiar en lo que yo le comunique respecto a la salida. Este acuerdo se modificará únicamente en casos de emergencia como personas en el hospital o en caso de que la vuelta a casa nos ponga en riesgo.

Los peligros de los acuerdos

Debemos siempre tener en cuenta que los acuerdos son temporales. Probablemente el primer día tendrás 250mil acuerdos con cláusulas y miles de letras chiquitas, pero conforme su relación vaya madurando y el trabajo personal que implica se esté ejerciendo de la manera apropiada, los acuerdos se irán reduciendo a cosas súper simples.

Pensando en que todos queremos estar en relaciones no monógamas a voluntad, entonces los acuerdos jamás deben ser una forma de control al otro, ni una medida de retención. Si el punto del acuerdo es respetar los procesos, necesidades e inquietudes del otro, sería ilógico que terminara siendo un chantaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *